Consejos sobre los seminarios para los PONENTES

A continuación se recogen algunos consejos de utilidad para los conferenciantes. Son consejos sacados de la propia experiencia de los seminarios que pretenden por un lado dar cierta estructura uniforme a todas las charlas y a la vez preveer los pequeños errores que se cometen.

1.- Quién, Qué, y Cómo.
Es importante que la gente sepa quién eres, primero porque te has currado la charla y segundo porque es más fácil preguntar cuando sabes el nombre del ponente :-)

También deben tener claro qué es lo que van a ver, de qué trata el seminario. Es necesario situar a la gente mínimamente, ponerla al día. Si vas a hablar de una herramienta CASE, primero deja claro que CASE significa Computer Aided Software Engineering y explica ese concepto. Si entras al trapo sin dejar las bases claras estrás poniendo ladrillos en el aire. No asumas que la gente que te escucha sabe de lo que vas a hablar, quizás sólo han oído hablar del tema y esperan que en un seminario como éste les quede claro de qué trata.
Contar algo de historia del tema es una buena idea, sólo un poco para ver su evolución. También puede ser interesante relacionar lo que vas a contar con el mercado laboral (ejemplos de uso comerciales, apoyos de empresas,...)

Es también interesante que la gente sepa cómo vas a enfocar la charla, si será toda teórica o alternarás con práctica. No se trata de detallar punto por punto tu presentación pero sí de dar unas pinceladas generales.

2.- Alza la voz.
Te estás dirigiendo a un grupo de personas que están en una clase donde fácilmente caben 100 alumnos, ¿recuerdas lo mal que se oye al profesor cuando te sientas en la última fila?. No tengas miedo y alza la voz. Ojo, que no se trata de dar voces, no nos confundamos ;-)

3.- Llama la atención.
La audiencia es débil y si tiene que elegir entre escucharte desvelar el sentido de la vida o ver una mosca pasar, ganará la mosca.

Recuérdales que estás ahí, cambia de tono, pon énfasis en aquellas partes que creas importantes, no te quedes quieto, la tarima es grande, pasea entre las mesas...

Recuerda una cosa muy importante: le estás hablando a un grupo de gente, no a las trasparencias, tampoco a la mesa le interesa lo que tengas que contarle, ni mucho menos al suelo, él está ahí tranquilamente aguantando el tirón, no lo marees con tus cosas. MIRA A LA GENTE, dirígete a aquellos que han venido a verte.

Si notas que la gente se descontrola, échale morro: pide que se callen. Exígele a tu audiencia un mínimo de respeto.

4.- No improvises.
Improvisar sólo lo hacen los grandes maestros y en verdad lo que hacen es repetir una fórmula que con el tiempo han aprendido de memoria. Prepararse las charlas es fundamental. Contárselas al espejo mientras pasas las trasparencias ayuda a perfilar la presentación.

Si quieres hacer alguna Demo no dejes nada en manos de la suerte, la Demo debe funcionar Sí o Sí, no hay otra opción, una Demo fallida desluce una presentación impecable.

5.- Si es importante que se note.
Si quieres que algo se quede grabado en la cabeza de quién te escucha repítelo tres veces, es la fórmula mágica que utilizan por ejemplo en los anuncios donde repiten tres veces o más el nombre de producto o los números de teléfono. Tres es el número de veces mínimo que el cerebro debe recibir algo para recordarlo.

6.- Si no lo sabes, no te lo inventes.
Que estés ahí arriba contando todo lo que sabes sobre tu distro preferida no quiere decir que sepas TODO lo relacionado con ella. Si alguna cosa no lo sabes asume que no lo sabes y no inventes la respuesta o salgas con aquello de "en mi casa lo probé y sí que funcionaba" salvo que sea verdad. No tengas miedo de admitir que no sabes algo, la audiencia sólo te pierde el respeto cuando descubre que la engañas, no cuando descubre que no puedes solucionarle una duda.

7.- Observa a los demás.
El mejor método de aprendizaje es por imitación. Posiblemente durante toda tu vida hasyas acudido a cientos de clases, conferencias, presentaciones de proyectos y quién sabe qué otras cosas. En algunas te habrás divertido y en otras aburrido soberanamente. Coge lo que más te haya gustado de esos ponentes y evita lo que más te haya molestado. ¡Es tan fácil como eso!

8.- No abuses de los medios.
Aquí el rey de la fiesta eres tú, no el proyector, ni la pizarra. Todo lo qe tienes a tu alrededor son herramientas que se ponen a tu disposición para que llegues mejor a la gente, no para que te ates a ellas.
Las trasparencias sirven de guía para tu charla o de apoyo pero las TRASPARENCIAS NO SON LA PRESENTACIÓN. No seas su esclavo, ellas están ahí para servirte.

9.- Lo bueno, si breve, dos veces bueno.
Esto que bien puede ser una excusa barata en según que situaciones aquí es casi una máxima. Hazte a la idea de que nadie puede mantener la concentración más de 50 minutos, no le puedes exigir eso a tu audiencia, mucho menos si la hora de la comida está cerca.
Está claro que para tí TODO es importante pero hay que procurar separar el grano de la paja e ir a lo fundamental. Muchas veces nos entretenemos en explicar tonterías que no llevan a ningún lado o que no encajan en el tipo de charla que estás dando. Estos seminarios, por su estructura, no pueden ser muy extensos, así que céntrate en lo más general, haz que la gente se vaya con una idea global y con ganas de seguir aprendiendo por su cuenta.
Para que te hagas una idea, lo deseable sería que durasen entre hora y hora y media como mucho.

10.- Que no cunda el pánico
Es realmente complicado cumplir con todas estas recomendaciones una vez estás allí arriba y empiezas a hablar, es normal, no hay que agobiarse tratando de seguir estos consejos a rajatabla. Por suerte o por desgracia nadie nace sabiendo, así que no es de extrañar que metamos la pata a menudo. Si algo no te ha convencido, ves que podrías haberlo hecho mejor, no te flageles, seguro que a la proxima lo bordas ;-)
Dar una charla debe ser satisfactorio para el púbico y para el ponente. Es una buena oportunidad de perder el miedo a hablar en público y coger experiencia, además de compartir con la gente un tema que dominas. Así que, ante todo: ¡disfrútalo!